II REGIÓN ANTOFAGASTA

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II REGIÓN ANTOFAGASTA

II REGIÓN ANTOFAGASTA

En el sector altoandino de la Región de Antofagasta predominan los humedales del tipo Evaporación. Un ejemplo de este tipo se encuentra en la Reserva Nacional Los Flamencos, que alberga a los salares de Tara y el de Pujsa, ambos declarados Sitios Ramsar los años 1996 y 2009 respectivamente.

Se destacan la presencia de fauna endémica como el Karachi de Ascotán (Orestias ascotanensis) y la rana de Ollagüe (Telmatobius cf.halli) las que están restringidas a las vertientes de los salares de Carcote y Ascotán, la rana de Amincha restringida a las Quebradas de Amincha y del Inca.

Un porcentaje importante del área minera ingresados al Sistema de Evaluación Ambiental se encuentra en el área de estudio (por sobre los 2.000 msnm). La mayoría de las comunidades indígenas presentes en esta área se dedican a la actividad agrícola y/o pastoril, destacando el cultivo de hortalizas y flores y, la crianza de ganado caprino, auquénidos y ovinos. Otra parte de estas comunidades se dedican a actividades relacionadas con el turismo y etnoturismo.

Recursos Hídricos

Sistema de Información Territorial de Humedales – SITHA: Recursos hídricos II Región de Antofagasta. Septiembre 2016

El presente documento es el resultado del análisis de la variable Recursos Hídricos de la Región de Antofagasta, recopilado como parte de la actualización anual de los componentes del Sistema de Información de Humedales Altoandinos- SITHA, financiado por transferencia del Ministerio de Agricultura.
Los rasgos hidrológicos de la región están determinados por sus condiciones climáticas y morfológicas, en donde los cursos de agua permanente son escasos y se limitan, en general, al sector de la Cordillera de Los Andes y son retenidos, en su trayecto al oeste, por la Cordillera de Domeyko. Esta morfología da como resultado la existencia de cuencas endorreicas, las cuales debido a la alta tasa de evaporación, han formado numerosos salares, entre los que destaca el Salar de Atacama por su extensión (DGA, 2004).
Las precipitaciones dentro de las cuencas altiplánicas presentan variaciones espaciales de carácter orográfico y latitudinal, de esta forma las lluvias se manifiestan con mayor intensidad en las zonas altas que en las mesetas y disminuyen su magnitud en sentido norte-sur. Respecto a la variación estacional, las precipitaciones se concentran en el período estival (noviembre a marzo), registrándose entre el 90% y el 95% del total anual (Salazar, 1997). La precipitación en el altiplano posee además un marcado ciclo diario manifestándose generalmente durante horas de la tarde en forma de intensos chubascos de corta duración (Johnson, 2009).
El balance de agua de un humedal se regula mediante el aporte de aguas subterráneas, el escurrimiento, la precipitación, vientos y mareas (si es un humedal costero), pérdida de drenaje, recarga y evapotranspiración. La variación en los niveles de agua, debido tanto a factores externos como al balance hidrológico propio del humedal, afectan la biota superficial visible, los procesos de descomposición, las tasas de acumulación y las emisiones de gas. Los cambios en los niveles de agua no solo cambian la abundancia de ciertas especies, también se produce un cambio en la composición de estas (en especial aves acuáticas).