El Catastro Frutícola es un censo frutal que CIREN ejecuta desde 1984 con financiamiento de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA).
Permite conocer con precisión las especies y variedades plantadas, el cambio varietal, la infraestructura de riego y agroindustrial asociada, y la evolución de la superficie frutal en cada región.
Actualmente, CIREN actualiza este catastro en las regiones de Coquimbo y O'Higgins, dos de los territorios frutícolas más relevantes del país, entregando un instrumento clave para medir la evolución de la actividad frutícola y apoyar la planificación del sector.